Javier Trocóniz, estuvo en el Colegio de Ingenieros atendiendo a 8 asistentes, usuarios del servicio público Altxor, del Gobierno Vasco.
La jubilación marca un cambio drástico de ciclo vital. Pasamos de una vida estructurada por el trabajo a un tiempo propio que puede generar sensación de vacío, pérdida o incertidumbre si no se afronta con un nuevo proyecto vital. Según el modelo del Dr. Riley Moynes y Robert Atchley, esta transición suele pasar por cuatro fases:
- Vacaciones o luna de miel, donde domina la euforia de la libertad
- Desencanto, cuando se hacen visibles las “cinco pérdidas”: rutina, identidad, relaciones, propósito y poder
- Experimentación, etapa de búsqueda y gestión del tiempo
- Nuevo proyecto, cuando se encuentra un sentido o propósito (el ikigai)
El mensaje central de la charla es claro: “no hacer nada no es la mejor opción”. La clave está en tomar las riendas y decidir cómo repartir el tiempo entre uno mismo, el entorno y la sociedad.
Los datos muestran que los seniors desean una jubilación activa:
- El 84% quiere cuidar su salud
- El 66% busca mantenerse activo
- El 51% desea seguir aprendiendo o colaborar mediante voluntariado
El voluntariado se presentó como una de las mejores formas de mantener la conexión social y recuperar lo que se pierde con el trabajo: sentido, relaciones y autoestima.
Como recordó el cardiólogo Valentín Fuster, “el corazón sirve para dar cantidad de vida, y el cerebro, para dar calidad de vida”. Planificar esta etapa, cuidar la salud y mantenerse activo es la fórmula para una jubilación plena.
En resumen: la jubilación no es el final de una etapa, sino el comienzo de una nueva vida con propósito.

